viernes, 31 de diciembre de 2010

2011.



Ya se sabe lo que dicen, año nuevo vida nueva.

Dejamos un año atrás lleno de errores, de lagrimas, de oportunidades perdidas por ser orgullosa, de amistades rotas, de peleas, pero también de risas, de pasarlo bien, de estar tirada en la calle con los amigos y llamar a casa para pedir que te dejen media hora más simplemente porque no quieres que se acabe esa tarde, de sentirte la persona mas feliz del mundo por ir de su mano por la calle, de comer un helado sentados en un parque sin importar que el tiempo pase o las calorías de más porque realmente lo estás disfrutando.

Pero también recibimos un año lleno de nuevas oportunidades, un año para arreglar algún estropicio, para intentar reparar una relación perdida o desgastada por el paso de el tiempo, un año para viajar y descubrir nuevos horizontes, pero sobre todo un año para estar con ellos:

Que siempre están ahí y me ayudan sin necesidad de pedirlo.


Que saben hacerme sonreír.


Que siempre tienen la palabra adecuada en el momento adecuado.


Que están cuando los necesito y hacen que las preocupaciones se vallan cuando estoy con ellos.


Que siempre me apoyan en cualquier cosa que me propongo.


Con los que he pasado los mejores y los peores momentos y aún asi siguen siendo igual de importantes para mi.


Con los que nunca me aburro porque siempre tienen algo que contar.


Que se han ganado mi cariño poquito a poco.


Que han vuelto a mi vida después estar fuera por unos años y es el mejor regalo de reyes que podría pedir.


Y otros que aunque ya no los veo tanto como me gustaría sigue siendo una de las mejores amigas que tengo.

Y por eso pienso pasar cada segundo de este 2011 con ellos y no desaprovechar ni una sola oportunidad para decirles cuanto los quiero.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Recuerdos.


Anoche de repente volvió a mi memoria esa tarde de verano y creo que es justo recordarla como se merece.

Se abren las puertas de el campo y todo el mundo corre hacia el escenario, para colocarse lo mas cerca posible de sus ídolos. Tras esto una hora de espera, una hora de cansancio, de chicas sentadas en el suelo, una hora de nervios, muchos nervios.
Sale un grupo al escenario, desconocido para la mayoría por lo menos hasta el momento, aún así nos izo saltar y cantar, calentar motores.

Y después ellos, Rubén y Leyva, Leyva y Rubén, todo el mundo grita. Cada uno de los acordes de Leones hace que mis terminaciones nerviosas empiecen a mandar impulsos eléctricos a mi cerebro. Adrenalina.

Y después canciones una detrás de otra. Canciones lentas para abrazarlo, para dejarme llevar, para dejarlo hacer, para que mis labios pierdan toda su resistencia ante los suyos. Canciones rápidas para cantar y gritar hasta que te duela la garganta, saltar con mi mejor amigo y olvidar todo por un momento. Canciones míticas para saltar y gritar con gente que apenas conoces y con gente que conoces de toda la vida, desde que tengo memoria, uno de los mayores frikis de Pereza, pero un chico genial y muy inteligente y una de mis mejores amigas desde la infancia.

Así fue ese 29 de agosto, un día maravilloso y por mucho que las cosas hayan cambiado, nunca lo olvidaré.
"trocito de rock & roll"

sábado, 18 de diciembre de 2010

Mi pequeño delirio.

Tan cerca pero tan lejos.
Reconozco que pensé muchas veces sobre como sería volver a verlo pero no me figuré que pudiese hacerme sentir tanto.
Un remolino de imágenes pasadas irrumpe en mi mente y no lo puedo controlar, no imaginé poder sentirme tan mal y a la vez tan bien.
No tengo el valor para decir tantas cosas, como que aún siento ese hormigueo tan especial cuando te veo, que aún recuerdo todas y cada una de las palabras que nos dijimos, de las promesas que hicimos, que todavía siento el sabor de todos y cada uno de los besos, y el calor de tus abrazos, que aún te quiero..
Así que solo me queda por decir un hasta pronto.
Todas las cosas que soñé,
todas las noches sin dormir,
todos los besos que enseñé,
y cada frase que escondí.


sábado, 11 de diciembre de 2010

Beautiful disaster.


La gota que colmó el vaso e hizo que el agua se saliese por los bordes, derramándose, abundantemente, tan rápido que es imposible pararlo.
Como cuando lloras sin querer hacerlo, sin controlarlo, simplemente porque te han herido dentro, muy dentro, allí donde no tienes el poder de frenarlo.
Allí donde tus impulsos mandan, controlan tus movimientos, aunque esto a veces puede causarte problemas.


"Aún así di una palabra, solo una, y lo arriesgaré todo"